¿Culpabilidad? o ¿Responsabilidad? La confusión está servida!

(Por Clara Olivares)

La tendencia que tenemos todos los seres humanos es la de reaccionar buscando un culpable a quien achacarle la responsabilidad de cualquier evento que no nos guste, nos perturbe, nos enfade, etcétera.

Es un primer impulso que surge casi automáticamente. Pero es la primera reacción, no hay que olvidar ese pequeño-gran detalle.

¿Y en segundo término? ¿Cómo seguimos reaccionando a continuación?

Me parece que nuestra forma de actuar en estos casos es de una elocuencia abrumadora para ver (o no ver) nuestro estado de madurez emocional.

Los hay que han escogido (probablemente de forma inconsciente) buscar a un culpable fuera, de manera que así se exoneran de antemano de asumir cualquier tipo de responsabilidad que tengan en el asunto en cuestión.

Asumir que yo tengo parte de responsabilidad en la relación, la actuación, etc. asusta, y, como dicen en España, se «tira la patata caliente» y se asume un comportamiento «lanzando los balones fuera». Es decir, el problema es del otro y yo no asumo nada.

En el artículo del 1 de abril, hablaba sobre la realidad de que las relaciones interpersonales son siempre de doble dirección. Es una danza de acción-reacción que se establece con el otro.

Otra opción es que la culpabilidad se dirija hacía uno mismo, pensando o diciendo que «ya estamos, soy yo el que tiene la culpa«. Sacamos el látigo y comenzamos a fustigarnos repitiendo, «pobrecit@ yo, qué mal@ es el otro»

Pero una vez más nos encontramos ante una reacción muy infantil.

Buscar siempre un culpable dentro o fuera, hace pensar en un funcionamiento de alguien inmaduro emocionalmente.

Conseguir la madurez emocional es una conquista, y para llegar a ella se necesita un gran trabajo de introspección y de apertura de la consciencia. Tarea que no todo el mundo está dispuest@ a acometer, y, está en su pleno derecho para optar no entrar allí jamás.

Muchas veces es el miedo el que impide entrar en el inconsciente. Es verdad que en ese viaje probablemente nos topemos con muchos monstruos, pero también es cierto que, la mayoría de las veces, se trata de un miedo al miedo.

Cuando se transita por el inconsciente se va constatando que uno no se derrumba. ni desaparece, ni se enloquece. Nadie ve y aborda temas si su psíquis no está preparada para hacerlo. Felízmente nuestro inconsciente es de una sabiduría aplastante!

Si escogemos el camino de culpar a un tercero, siempre vamos a encontrar a alguien a quién echarle la culpa. Pero ésa opción sólo lleva a permanecer en un estado de infantilismo perpetuo, además de que corta de raíz cualquier posibilidad de diálogo.

Y ésto nos lleva diréctamente al otro tema que aparece en el título: la responsabilidad.

Cuándo descubrimos que yo sí tengo algo que ver (por pasivo o por activo) con el decurso de nuestras relaciones y de nuestras vidas, todo cambia.

Ya deja de ser el otro el que «tiene la culpa de», soy yo con mi actuación quien provoca reacciones en otros o colaboro para que los hechos de den en un sentido o en otro.

Como diría alguien (no recuerdo quién..) «somos el resultado de nuestras decisiones«. Adhiero plénamente con ésta afirmación.

Somos totalmente libres de decidir lo que queramos, faltaría más! Pero nuestras decisiones acarrean consecuencias, no nos olvidemos de eso jamás!

La responsabilidad conlleva asumir  las opciones que elegimos, pero también las consecuencias que trae ésa elección.

Claro, en algún momento de nuestras vidas hemos deseado elegir pero sin asumir las consecuencias. «Qué listo», como diría un español!

Pero el paquete viene completo: decisiones + consecuencias.

En la medida en que vayamos perdiendo el miedo a asumir nuestra propia responsabilidad en los propios actos, iremos avanzando hacia un crecimiento emocional que nos llevará a una libertad verdadera, no a la pose de «soy libre porque hago lo que se me da la gana».

Una persona que asume su parte de responsabilidad en su propia historia, se ha ganado el respeto hacía sí mismo y la libertad en mayúsculas.

En mi próximo artículo hablaré sobre la víctima: ¿realidad o papel?

(Imagen: facebook.com)

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