Intimidad: ¿es posible que deje de existir?¿hacia dónde conduciría?

(Por Clara Olivares)

Esta imagen aparecía en un artículo titulado «asuntos privados en lugares públicos» del día 5 de noviembre en el diario El País.

Habla sobre la exposición que se está realizando en Francfort la cual «indaga en la intimidad y el exhibicionismo a través del arte contemporáneo» desde los años 50 hasta ahora.

¿Qué posee esta imagen que perturba cuando se contempla?

No sé si todo el mundo siente lo mismo, pero en mí despertó una parálisis mental causada por el estado de perplejidad en el que me sumió.

Siguiendo esa pista llegué a desentrañar la confusión que a nivel emocional e intelectual me produjo. Es lo que en psicología se llama una «disonancia cognitiva».

La disonancia la causa la emisión simultánea de dos mensajes contradictorios que entran en conflicto. Despiertan un estado de perplejidad ya que los dos mensajes son opuestos y además están revestidos de una apariencia de verdad.

Esta fotografía muestra un momento «íntimo» que se percibe en su desnudez, en su habitación, en sus fotografías, en su peluche

Pero la niña se está haciendo un autorretrato. No es la presencia de esa cámara lo que perturba, es que no sabemos quién va a contemplar esa foto.

Lo preocupante del asunto es que, aunque no lo diga en ningún lugar, damos por sentado que es una fotografía que se va a publicar en una red social o en un medio de divulgación.

Y ¡premio! hemos acertado.

Resulta que es una pose. Esta foto en concreto no es espontánea, es una foto realizada por un fotógrafo.

Siguiendo con el artículo, el periodista incluye una frase que Mark Zuckerberg, fundador de facebook dijo en 2010 referente a la privacidad:  «una norma social que ha evolucionado», y luego éste (el periodista) agrega: «hasta quedar obsoleta».

Estas palabras merecen tomarse un tiempo para analizarlas y ver de qué estamos hablando.

Primero, cuando afirma Zuckerberg que «ha evolucionado», no sé a qué se refiere ni qué entiende por evolución. Para mi la evolución implica un progreso, una mejoría. Y en éste caso me parece que nada tiene que ver con la evolución, en todo caso tendrá que ver más con una transformación.

Una transformación en la que, sin ningún lugar a dudas, la irrupción de Internet ha tenido una importante relevancia, éste ha marcado un antes y un después en el pensamiento y en el comportamiento humano.

Por esa razón me parece muy acertado el título del artículo. Lo que ha cambiado es el concepto de intimidad: lo que antes era privado se ha convertido en algo público.

Pero, ¿dónde está el límite?

Aún no sabemos hacia dónde se dirige esta transformación, es demasiado pronto para saberlo, es necesario que pase más tiempo.

Sin duda los cerrojos que existían antes para salvaguardar el mundo íntimo del público, han saltado.

Hablamos de un fenómeno social que afecta diréctamente al individuo, evidentemente. La duda que despierta es la de pensar si la privacidad realmente ha quedado obsoleta.

No sé si es posible o no suprimir la intimidad. Me parece que no… si no se guarda algo para sí mismo, ¿con qué se queda?

Me parece que es absolutamente necesario para poseer una buena salud mental conservar una parcela de intimidad.

Si no existe ninguna diferencia entre lo que está afuera de lo que está adentro sin duda nos estaremos adentrando en el mundo de la locura.

La intimidad se construye cuando existe una frontera entre lo exterior y lo interior. Frontera absolutamente necesaria para diferenciarme del otro.

Aquello que pertenece a una esfera privada, se convierte en algo público. ¿Estamos hablando entonces de una invasión, es decir, de la irrupción de la mirada de otro en un terreno que pertenece a la intimidad de una persona?.

Dudo mucho que una red social en la que no existe la interacción con el otro provea una identidad sólida. Tener 500 «amigos» o no tener ninguno es lo mismo.

Es un contacto que se suele realizar de forma aislada. ¿Quienes son las personas con las que tengo esa relación? En el caso de que se pueda establecer una relación con un teclado.

Sí, impera una necesidad de «ser visto», pero ¿qué significa eso?

Hablamos de una mirada que no favorece la construcción de una estructura psíquica. Se trata de apretar una tecla que indica un «me gusta», pero no se sabe qué es lo que te gusta, el porqué te gusta, qué es lo que te despierta, por qué razón no te gusta…

Creo que se trata de actuaciones que se realizan en la soledad y en el aislamiento.

Sí, existen muchas personas que «miran«. No es de extrañar que este fenómeno despierte el exhibicionismo y el voyeurismo.

Pero esa mirada, ¿realmente está favoreciendo la estructura psíquica necesaria para la existencia de cualquier ser humano?

¿Hablamos entonces de una invasión, de una intromisión?

Si se derriban las fronteras que separan el mundo privado del público, ¿sobrevivirá la necesidad de intimidad que todos tenemos?

Espero que sí!

En el próximo artículo hablaré sobre la soledad.

(Imagen: www.evanbaden.com)

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