La necesidad de tener un sueño

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Por Clara Olivares

¿Qué hace que nos levantemos de la cama cada mañana?

Tod@s tenemos un aliciente que nos mueve a levantarnos. Quizás sino lo tuviéramos nuestra vida no tendría ningún sentido.

¿Para qué vivir? ¿Para qué esforzarnos?

Puede ser por otra persona, por un negocio, por unos hij@s, etc. o simplemente para no caer en la desesperación.

Tener un sueño, aunque sea el de seguir vivo, le confiere un sentido a nuestra vida. No importa su magnitud, lo importante es que es NUESTRO sueño y gracias a él nos aferramos a la vida.

Los sueños no suelen permanecer inmutables. Cada edad genera uno distinto; no es el mismo cuando tenemos 15 años que el que tendremos en nuestra vejez.

Creo que el ímpetu que nos brinda está alimentado nuestra ansia de vivir. Entre mayor sea el deseo que nos despierta así será la energía que invertiremos en conseguirlo.

¿Con qué fin? nos preguntaríamos. Aparte de ser una motivación para levantarnos cada mañana (¡que no es poco!) puede llegar a convertirse en la razón de vivir.

Aunque parezca obvio, no para tod@s nosotros éste representa un aliciente suficiente.

Muchas veces nos encontramos sumidos en un proyecto de vida que no era precisamente el que soñábamos.

«La necesidad tiene cara de perro», dicen en mi tierra. Quizás nos vimos abocados a aceptar un trabajo equis, o, a asumir el cuidado de otra persona, etcétera. La vida a veces toma caminos insospechados.

Pero pienso que, independientemente de lo que nos ha tocado asumir, no debemos abandonar esa llamita que permanece en nuestro interior.

Cierto es que, a veces, se apaga o pensamos que ha desaparecido. Pero, felizmente, no es así.

Todos tuvimos un sueño en algún momento de nuestra vida. Démonos la licencia para volverlo a encontrarescuchemos al corazón, él nos volverá a decir qué es aquello que deseamos.

Puede que ese sueño en concreto ya no esté vigente. Entonces, reinventémonos.

Con los sueños a veces sucede lo mismo que con las utopías: generalmente no llegan a cumplirse, pero todo su valor radica en que marcan una dirección a seguir. Y, esto, no es ninguna tontería.

Os propongo hacer el ejercicio de estar un rato en silencio para volver a escuchar la llamada de nuestro sueño.

Lo más seguro es que al hacerlo descubramos que las decisiones que tomamos estaban en consonancia con lo que deseábamos. Lo que nos motivó a seguir por tal o cual camino, probablemente era una razón de peso.

Dudo mucho que hayamos hecho lo contrario. Pero, si es así, tampoco importa: ¡volvamos a soñar!

En mi próximo artículo hablaré sobre la depresión.

(Imagen: www.xn-quesignificasoarcon-83b.blogspot-com)